‘Estoy desmotivado’, el problema al que se enfrenta a menudo las personas creativas

Las personas creativas siempre han tenido una especie de aura especial a la hora de llevar a cabo sus proyectos. Y es que este tipo de artistas y creadores parecen estar tocados con la varita mágica de la inspiración, pero no siempre es así. Cuando tu trabajo depende de tus ideas tal vez no sufras demasiado estrés físico, pero sí psicológico, puesto que tienes que estar todo el día pensando en cosas nuevas y esforzándote por desarrollar esas ideas que luego, en muchas ocasiones, se quedarán en nada. Es por eso que la desmotivación está siempre rondando a las personas creativas, como un fantasma que les persigue.

Las personas creativas necesitan un entorno seguro en el que poder pensar en todas esas ideas que luego desarrollarán, porque la inspiración instantánea no siempre funciona. De hecho, en muchas ocasiones la desmotivación viene por el mismo detalle crucial: el bloqueo. Cuando una persona se queda sin ideas, y esa es su materia prima para crear, la situación se vuelve muy compleja porque a veces ni siquiera desconectando puede llegar a fluir de nuevo esa inspiración. Hace falta alejarse de todo y de todos para entender que las ideas siguen ahí, pero un poco más escondidas. Solo es cuestión de tiempo.

¿Por qué llegamos a esta situación

Las personas creativas siempre presumen de tener ideas magníficas, y de llenar su mente con ellas en todo momento. Tienen esa sensibilidad especial, una capacidad única para lograr que cada momento sea especial y ver más allá de lo que ve la mayoría. Todo eso lo utilizan como materia prima para sus ideas, para dar lugar a sus obras y desarrollar todo ese talento que llevan dentro. Pero hay ocasiones en las que esto no ocurre de una forma tan fácil. Por nuestro entorno, por la propia situación en la que estamos viviendo, por el cansancio mental… Todo lo que tiene que ver con la inspiración y las ideas acaba siendo un poco más complicado.

Y eso nos lleva a desmotivarnos. Nosotros, que siempre teníamos ideas magníficas, que eran tan buenas que casi no nos daba tiempo a cazarlas todas al vuelo, ahora estamos secos, como si el manantial de la inspiración se hubiera detenido. Y tenemos miedo de que sea para siempre, de que ese bloqueo dure mucho más de lo que pensamos. Porque al final se trata de un tema mental, y si nos ofuscamos y desmotivamos, podemos agravarlo aún más. Es complicado mantener la calma en este tipo de situaciones, pero lograrlo es imprescindible para poder volver a tener esas ideas que nos dan la vida.

Sal a tomar aire y desconecta un rato

Es una de las soluciones más simples, pero a veces también más efectivas. Si estamos tratando de dar con una idea para solucionar un problema y no encontramos la solución por más que lo intentamos, lo mejor es dejarlo y salir un rato a tomar el aire. La desconexión con todo ese entorno en el que llevamos buscando resolver el problema será crucial. Nos pondremos música, nos dejaremos llevar, pero mientras tanto, aunque no lo parezca, nuestro cerebro sigue dándole vueltas a la solución, como en un segundo plano. Esto hace que, en el momento más inesperado, la resolución del problema se nos venga a la mente, o que al rato podamos sentarnos de nuevo a buscar esa solución, estando ya más frescos y con otra perspectiva.

Disfruta del trabajo de otros artistas

A veces la inspiración también se puede encontrar en el trabajo de otros. Y no, no estamos hablando de plagios, pero sí de quitarnos de encima la presión que tenemos disfrutando de las obras de otros artistas. Si somos pintores, bien podemos acercarnos al museo más cercano para admirar a los que ya estaban antes que nosotros y disfrutar de sus cuadros. Si escribimos, seguro que tenemos a mano, en la estantería de casa, un montón de buenos libros de autores que nos pueden motivar de nuevo para seguir con nuestro trabajo. Sentarnos a pensar, a imaginar, y esperando que la inspiración no tarde en llegar.

Recuerda cuál es tu objetivo y céntrate en él

Debes tener muy claro qué es lo que quieres conseguir con tu obra, y por eso es bueno pensar mucho en ella antes de comenzarla, sobre todo si es algo que te llevará mucho tiempo, como una novela, por ejemplo. Hay artistas que se dejan llevar simplemente por la inspiración y no tienen nada pensado cuando comienzan una obra. Eso les puede servir para pequeños cuadros, relatos o incluso canciones. Pero el trabajo de un artista que busca crear algo mucho más grande en el tiempo requiere de una disciplina importante. Y es por eso que debemos trazar muy bien el camino por el que queremos llevar nuestras ideas.

De esta manera, lograremos llegar mucho más fácil a nuestro destino, a nuestro objetivo. Tal vez solo escribamos para nosotros mismos, o pintemos p or puro placer. En ese caso simplemente debemos divertirnos, porque ese será nuestro objetivo real. Concentrarnos en lo que buscamos, en lo que queremos hacer, es lo que nos hará tener mucho más claro el camino a seguir para lograrlo. La inspiración arrebatadora está muy bien, pero el artista también necesita del esfuerzo y del trabajo duro para completar sus obras.