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La creatividad en el autismo

Son diferentes, distintos en su manera de pensar, de ver el mundo, y también de expresar sus sentimientos, con palabras o tal vez a través del arte. El Trastorno del Espectro Autista es una enfermedad del desarrollo cerebral que afecta a la forma en la que la persona que la sufre ve el mundo, lo entiende e interactúa con él, así como con el resto de personas que le rodean. El autismo siempre ha estado rodeado de mucho misterio, porque de hecho, hasta no hace tanto se pensaba incluso que este tipo de trastornos estaban muy unidos a una especie de deficiencia, cuando en realidad no es así. No es que los autistas entiendan peor el mundo, sino que lo hacen de forma diferente. Su cerebro se ha desarrollado de una manera distinta y por eso perciben ciertos cambios que otros no ven, pero por norma general, también tienen más problemas para expresar sus emociones y sentimientos.

Para muchos de nosotros, cuando nos enfadamos, cuando estamos alegres, tristes o eufóricos, lo más normal es saltar, gritar, cabrearnos… En definitivo, mostramos una reacción que parece “lógica” para desatar todo ese enfado o esa alegría, para compartirla en parte también con los demás. Las personas con autismo, sin embargo, son  mucho más introspectivas y se guardan en la mayoría de ocasiones esas emociones. Salvo en algunos ejemplos, en las que las pueden volcar sobre una obra artística. De hecho, es muy interesante estudiar el arte creado por personas autistas, que son capaces de ver el mundo de una manera totalmente distinta, y plasmarlo luego en sus obras. En este artículo vamos a navegar por ese arte autista, para intentar comprender mejor cuáles son las vías de expresión de estas personas.

La infancia, una etapa fundamental

Uno de los puntos clave en el desarrollo del Trastorno del Espectro Autista es precisamente la edad más temprana, lo que ocurra con ese crío o esa cría en sus primeros años, y cómo su cerebro se vaya desarrollando en esa etapa en la que todo nos va marcando. A partir de cierta edad, el trastorno ya es diagnosticable y se puede comprobar que el pequeño sufre este tipo de enfermedad, ya que le cuesta socializar, se guarda mucho las cosas y a veces tiene problemas para expresar sus sentimientos. Por eso siempre se intenta que vuelquen esas emociones en el arte, para utilizar la creatividad como catalizador de todo ese mundo interior que tienen, y que necesita salir a la luz. El dibujo suele ser una de las formas más habituales en las que los niños con autismo se expresan.

Cómo piensa una persona autista

Dentro del Trastorno del Espectro Autista se engloban hoy por hoy una serie de trastornos diferenciados, como el Síndrome de Asperger, quizá el más conocido, pero también el Trastorno de desintegración infantil, que es provocado por un trauma que hace que el desarrollo cognitivo de esa persona quede lastrado. Cada paciente es un mundo y desde luego que no hay que limitarse a describir cómo piensa un autista para generalizar por el resto. Sin embargo, la mayoría de ellos suelen ser personas introspectivas, que tienen dificultades para entender ciertos conceptos abstractos o para gestionar sus propias emociones. No es que nos las tengan, o sean completamente fríos, sino que no son capaces de entender lo que están sintiendo en muchas ocasiones, porque ese tipo de emociones les pueden llegar a desbordar.

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Los autistas suelen tener una mente poderosa y muy creativa, pero a la vez también tremendamente caótica, por eso necesitan crear un orden determinado en cada cosa que hacen, para mantener esa lógica que parece haber fuera también dentro de su cabeza. Son capaces de observar el mundo de una forma diferente, y eso les permite crear también de una manera distinta, encontrar inspiración donde los demás no pueden hacerlo. En muchos casos, sobre todo cuando son pequeños, se anima a los autistas a dibujar, tocar un instrumento o llevar a cabo cualquier tipo de obra artística, ya que se intenta canalizar de esa manera no ya su talento, que por supuesto que pueden tenerlo, sino sobre todo sus emociones, esas que tanto les cuesta mostrar.

Así influye el autismo en la creatividad

Está claro que el cerebro de las personas autistas funciona de una manera diferente al de cualquier otra persona que no tenga ese trastorno. Como decíamos arriba, para algunos esto  puede ser una discapacidad, pero para otros es una oportunidad, un don, una forma de ver el mundo de una manera diferente al del resto, y eso también puede reflejarse en la creatividad. No hablamos solo el arte, sino del propio pensamiento lógico y resolutivo, siendo capaces de encontrar soluciones que para el resto de mortales pasan desapercibidas. La manera en la que ellos perciben el mundo no es ni mejor ni peor, es sencillamente la suya, y puede llegar a ser mucho más creativa y original que la que encontramos en otros artistas que no están en el espectro. La creatividad se basa en todo lo que conocemos, en nuestras experiencias propias, emociones y recuerdos, y los de los autistas parecen tener un brillo especial y diferente.

Grandes artistas que eran autistas

A lo largo de la historia, el trastorno de espectro autista ha sido muchas veces incomprendido y de hecho, grandes genios han sido considerados tontos o inútiles en su infancia, por no mostrar un desarrollo “normal”. Se habla de científicos como Albert Einstein, por ejemplo, pero también de cineasta como Stanley Kubrick o Tim Burton, artistas como una visión personalísima de la realidad que luego volcaban en sus obras. El actor Anthony Hopkins también fue diagnosticado con autismo en un momento de su vida, y parece que la actuación le ayudó a expresar mucho mejor sus sentimientos. Y luego está el caso de Stephen Wiltshire, un joven artista británico que se hizo muy conocido por ser capaz de pintar un paisaje con solo verlo una vez, de una manera increíblemente detallada. Wiltshire también ha sido diagnosticado dentro del TEA, y tardó mucho en empezar a hablar y a relacionarse cuando era pequeño.