pintar-acrilicos-2

Pintar con acrílicos, consejos útiles

La pintura es una de las artes más antiguas que el hombre ha desarrollado, como bien se demuestra en las cuevas que todavía contienen algunos delos más primigenios dibujos con los que nuestros antepasados trataban de representar su realidad. La manera de llevar todo lo que vemos a dibujos, para intentar entender mejor esa realidad y representarla a nuestra manera, a través de nuestra propia visión, es algo que ha acompañado a la humanidad durante todos estos siglos, y todavía hoy seguimos encomiándonos a la pintura para realizar una contemplación del paisaje que nos rodea, parándolo en el tiempo, a pesar de contar con nuevos medios como el cine o los videojuegos, que representan ya nuestro mundo en movimiento. La pintura tiene algo artesanal que es imposible de remedar, y tal vez por eso sigue siendo una de las disciplinas artísticas más valoradas.

A lo largo del último siglo se han llevado a cabo numerosos avances en un arte en el que cualquier podría pensar que está ya todo inventado. Las nuevas técnicas, las vanguardias, trajeron un soplo de aire fresco y consiguieron liberar a este arte de su tono academicista, para llevarlo mucho más allá. Entre las técnicas que se han creado en las últimas décadas destaca la pintura con acrílicos, una manera muy especial de crear arte sobe papel con la que somos capaces de obtener un resultado verdaderamente espectacular y muy especial, cuando conseguimos cogerle el truco, ya que al principio no será nada fácil, sobre todo obtener el tipo de color que queremos. Aquí te vamos a dar algunos consejos para que puedas disfrutar mucho más de la pintura con acrílicos.

Qué pinceles utilizar

Si estás empezando pero ya tienes cierto manejo de la pintura, podrías pensar que los pinceles que ya posees pueden servirte también para este tipo de técnica. Sin embargo, siempre se aconseja que se utilicen pinceles sintéticos para la pintura en acrílico, ya que suelen ser los más apropiados para conseguir el efecto deseado sobre el papel. Existen diferentes packs o kits de iniciación que podemos encontrar en el mercado, y que nos ofrecen varios pinceles, gruesos y finos, redondos, planos y de espátula, para tener un amplio repertorio a la hora de poder dotar de estilo propio a nuestras pinturas con acrílicos. Esto nos ayudará a disponer de un mayor arsenal para crear nuestros primeros cuadros y entender, desde un primer momento, cómo funciona esta técnica y cómo la pintura se va adaptando no solo al pincel, sino también al papel.

Pintura y papel adecuados

pintar-acrilicos

Hay quien compara la pintura con acrílicos con la pintura al óleo, sobre todo por la manera de conseguir los colores y demás, pero ambas son tremendamente diferentes entre sí. De hecho, la pintura acrílica está creada a través de emulsiones de polímeros artificiales, que al entrar en contacto con el agua se pueden manipular, creando así los colores y las formas a nuestro antojo, pero que tienen un secado bastante rápido una vez esté sobre el papel. Si es tu primera vez, busca conseguir una buena paleta de colores para ir probando algunos bocetos y bosquejos. El papel también será importante, ya que debe ser especial para este tipo de pinturas, que se secan tan rápido. Como comprobarás, el color de estas pinturas cambia un poco una vez ya están secas, así que es algo que debes tener en cuenta cuando escojas las mezclas a realizar, por ejemplo.

Técnicas para pintar con acrílicos

La pintura con acrílicos utiliza técnicas muy similares a la pintura al óleo, por ejemplo, y si ya tienes experiencia en este estilo seguramente no te cueste demasiado encontrar la técnica perfecta para habituarte rápidamente a los acrílicos. Necesitas tener una buena paleta de colores, un kit de varios pinceles, para poder realizar el trazo tal y como tienes pensado, y también un par de botes de agua, donde diluiremos la pintura para poder dibujar con ella sobre el papel, que como decíamos arriba, también debe ser especial. Elige bien el pincel con el que quieres empezar y comienza por el fondo, con los colores algo más oscuros, que iremos aclarando, si hiciera falta, con diferentes capas posteriores, para darle el resultado que deseamos. A principio, si queremos darle un tono más poderoso e intenso, es mejor dejar que el papel se seque. No tardará demasiado, pero pintar encima justo después puede acabar diluyendo ese efecto.

Utilizaremos los pinceles gruesos para los grandes fondos o partes donde haya un color específico a lo largo de una gran extensión de papel. Los pinceles de abanico pueden ser perfectos para pintar corrientes de agua, si es que estamos trabajando con un paisaje, las obras más habituales dentro del estilo de la pintura acrílica. El lavado de pinceles es también una forma imprescindible cuando estamos utilizando esta técnica, y es que al final la pintura acrílica se suele pegar en las cerdas y dificulta luego que encontremos el tono perfecto. Debemos lavarlo muy bien, enjuagarlo varias veces y comprobar que hemos retirado ya todo resto de pintura anterior. Al ser una pintura por capas, dejaremos los detalles para el final, con los pinceles más planos y pequeños.

Barniza tus cuadros cuando ya estén finalizados

El resultado que obtendremos, una vez hayamos terminado el dibujo, es el de un cuadro con numerosas capas de pintura encima. Al ser emulsiones, se supone que ya están secas y el agua no les afectará, sin embargo, siempre es bueno darle un toque final para proteger el cuadro no solo de los líquidos, sino también del polvo y otros agentes exteriores. Así lo haremos barnizándolo, utilizando una broche de barnizado con un barniz especial por encima de todo el cuadro, con delicadeza, eso sí, para no llevarnos por delante el trabajo realizado previamente. El barnizado supone un punto de protección extra para que nuestro cuadro permanezca perfecto en todo momento una vez finalizado.